ESTIRAR O NO ESTIRAR, ¿ESA ES LA CUESTIÓN?

Se acerca la recta final de temporada y los equipos luchan por sus objetivos, disputando cada encuentro con la máxima competitividad posible. Y para aumentar la competitividad de un equipo, nada mejor que la competencia. Debemos tener a nuestros jugadores enchufados y disponibles, preparados para aportar su potencial.

Entonces, en el cuidado de nuestros jugadores, surge una de las preguntas estrella: “¿estirar o no estirar?”. Personalmente, creo que lo que deberíamos plantearnos es “¿para qué, cómo y cuándo estirar?”

Como entrenadores, todas las tareas que proponemos tienen un objetivo, algo que pretendemos corregir, mejorar o potenciar. Cuidamos todos los detalles, cuándo las hacemos, durante cuánto tiempo, quiénes… Lo mismo pasa con los estiramientos, debemos tener muy presente para qué, cómo y cuándo los hacemos.

Los principales beneficios que se les suponen a los estiramientos son el aumento de la amplitud de movimiento (ADM) o flexibilidad, la disminución del riesgo de lesión, la mejora del rendimiento y una mejor recuperación. Sin embargo, no todo vale para todo, aquí os dejo un cuadro resumen de los diferentes tipos de estiramientos:

estiramientos

 

 

 

 

 

Atendiendo a lo que nos pueden aportar los estiramientos, los estáticos son los que más nos pueden ayudar a mejorar la ADM con menos riesgos (con 15”-30” se consiguen los mismos efectos que con más tiempo y mejores efectos que estiramientos más cortos).

Sin embargo, ¡cuidado! Si lo hacemos antes del esfuerzo, empeora el rendimiento (disminuye la fuerza, velocidad, calidad del salto…) y aumenta el riesgo de lesión (se relaja el músculo y no es capaz de transmitir las fuerzas, que actúan sobre otros tejidos y los dañan. Por esta razón, para antes del esfuerzo recurrimos a los estiramientos balísticos.

Estos mismos nos ayudarán a un mejor drenaje sanguíneo y eliminación de deshecho al finalizar el ejercicio. También nos servimos de estiramientos estáticos al final para reducir la rigidez muscular sin alterar la visco-elasticidad.

CONCLUSIONES:

Lo ideal para reducir el riesgo de lesión y aumentar el rendimiento es mantener una buena amplitud de movimiento en todas las articulaciones. (Un jugador puede tener buena flexibilidad en los músculos del brazo y muy mala en el tren inferior). Para ello, debemos preocuparnos de que trabajen la movilidad en todos los ejes y planos posibles.

Además, resulta útil de aprovechar la capacidad relajante de los estiramientos estáticos para realizarlos en la vuelta a la calma de todas las sesiones de entrenamiento y partido, de forma que nos aseguramos trabajar la ADM de forma regular.

Si es posible, también podemos programar una sesión regenerativa con este tipo de trabajo, pero siempre alejada de la competición.

Para acabar, quiero decir que el futbolista es complejo y cada uno tiene o cree tener unas necesidades. Por rutina, superstición, características personales o algún otro motivo, nos pueden solicitar realizar algún estiramiento en momentos en que nosotros no recomendamos. Ahí es cuando debemos valorar si acceder a su petición puede ser tan negativo como no satisfacer la dependencia psicológica del deportista.

¡Necesitamos al 100% todas sus estructuras, el jugador se tiene que sentir cómodo y preparado!

miguel ledes

Miguel Ledesma

 

 

miguelledesmalevanteud@gmail.com

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